SEMANA SOCIAL EN LIMA SUR |
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“No hay entradas”. Era el posible cartel que hubieran puesto los organizadores de la I Semana Social de la Diócesis de Lurín desde casi una semana antes de iniciarse, ayer lunes 18. Más de 500 participantes inscritos -entre laicos, sacerdotes y religiosas- garantizaban el éxito. Y así fue: lleno total en el auditorio y necesidad de circuito cerrado de TV para el resto. Con el lema “Por una Iglesia de Discípulos y Misioneros al Servicio de la Justicia, la Paz y la Vida”, la diócesis de Lurín-Lima Sur convocó a la “I Semana Social Diocesana Mons. Germán Schmitz”. |
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El evento se está desarrollando desde ayer lunes 18 al viernes 22 de 6.30 a 9.30 p.m. en el Colegio Maristas, ubicado en la Avenida San Juan 888 del distrito sureño en San Juan de Miraflores. Abrieron el evento la hermana Marita Ibé, responsable de la Comisión de Dignidad Humana, con la presentación y monseñor Carlos Enrique García Camader, obispo de la diócesis de Lurín- Lima Sur. Aprovechó el pastor para recoger la tradición de compromiso social de la |
iglesia de Lima Sur, sobre todo al rescatar la figura señera de monseñor German Schmitz, y para declarar con fuerza que eso es tarea ineludible de todo cristiano y de la iglesia. Básandose, sobre todo en las palabras del papa Benedicto XVI y de nuestros obispos en Aparecida, fundamentó por qué realizamos esta semana de reflexión y compromiso y animó a que éste fuera permanente. |
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La ponencia inaugural “Situación de los nuevos rostros de los pobres y excluidos en el Perú y en Lima Sur” estuvo a cargo de Pilar Arroyo, socióloga de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y docente de la Conferencia de Religiosos del Perú. Con profundidad magistral y con una claridad y amenidad aplaudidas por el pleno, ubicó la problemática de Lima Sur en el contexto nacional para hacernos bien claro que dignificar los rostros de los Cristos sufrientes pasa por una decisión política que no se quiere hacer. Esta es la de redistribuir con justicia y equidad la gran riqueza |
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que se produce en el país aprovechando la época de bonanza en precios internacionales de nuestras materias primas. Si quienes más ganan pagaran sus justos impuestos y éstos fueran a salud, educación, carreteras y otros servicios para el gran sector de los más pobres se multiplicarían las oportunidades de crecimiento y además se aseguraría una vida digna para todos. Lo dejó aún más claro al responder a las preguntas, dirigidas a aterrizar, planteadas por un selecto panel de tres representantes de Lima Sur. |
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Desde hoy martes al jueves se trabajará en plan de Talleres para tener el viernes todas las conclusiones. Aquí los 6 Talleres organizados: “Dignidad Humana”; “Pobreza, exclusión social y desarrollo”; “Riesgos para el medio ambiente por el calentamiento global”; “Nuevos rostros de los pobres en Lima Metropolitana y en Lima Sur”, “El Pueblo de Dios y el papel de los laicos/as en la afirmación de la ciudadanía plena” y “Problemática social y rol de la pastoral de la Comunicación”. Estarán coordinados por expertos profesionales en cada tema. |
Lima Sur comprende 10 distritos con una rica tradición de compromiso con los más pobres en la búsqueda de una sociedad justa y solidaria. El siempre recordado Mons. Germán Schmitz –que dejó marcadas sus huellas en estos arenales y cerros- sigue convocándonos. Fue acá, en Lima Sur, concretamente en Villa El Salvador, donde el papa Juan Pablo II lanzó en 1985 el reto de que “El hambre Dios crezca y el hambre de pan desaparezca”, “Hambre de pan No, hambre de Dios Sí”, como nos recordó la hermana Marita. Y esa es la preocupación de la Doctrina Social de la Iglesia: que los laicos cristianos se comprometan en la construcción de una sociedad justa y solidaria donde todos los hombres y mujeres tengan una vida digna y puedan ser felices, de acuerdo al plan de Dios. El año pasado en Aparecida, Brasil, los obispos de todo el continente nos lo recordaron con fuerza y este pasado abril nosotros, en nuestra V Asamblea Diocesana de Lima Sur, nos comprometimos a ponerlo en práctica. La mejor prueba de que nos lo hemos tomado en serio es la organización de esta I Semana Social y, más aún, la respuesta obtenida. El Espíritu sigue soplando fuerte desde las playas del Sur de Lima hasta los cerros. Ojala seamos fieles a su soplo. |
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José María Rojo |
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