PAZ EN NUESTRA TIERRA
Palabras Iluminadoras En Navidad
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En vísperas ya de la Navidad, tenemos palabras iluminadoras de nuestros prelados que nos animan a vivirla desde la realidad del Perú de hoy. El mensaje de cada Navidad es el mismo pero tiene resonancias y exigencias nuevas para los creyentes en el Emmnuel, el Dios con nosotros.
Recogemos tres valiosas muestras de la palabra iluminadora de otros tantos obispos peruanos: nuestro pastor de Lurín Lima Sur, monseñor Carlos García pone el marco general y espiritual del sentido de la Navidad hoy, monseñor Santiago García de la Rasilla defiende con claridad y firmeza la presencia de la iglesia al lado de los hermanos de la Amazonía y monseñor Miguel Cabrejos, presidente de la Conferencia Episcopal, nos recuerda que la prevención es la clave en la lucha contra la violencia.
Todo ello es necesario para que haya verdadera paz en nuestra tierra y así poder dar gloria a Dios en el cielo. Nunca más oportuno que ahora que esperamos también ansiosos a que, por fin, los poderosos de este mundo, en Copenhague, lleguen a acuerdos concretos y satisfactorios frente al cuidado de la casa común, el planeta tierra. |
MENSAJE POR NAVIDAD
"El Pastor está rezando" |
Ante el pesebre de Belén nos invita Jesús a ver nuestra vida y con ello a renovarla esperanza. Queridos hermanos de Lima Sur — Diócesis de Lurín: Quiero expresar a través de estas líneas mis mejores deseos para que esta Navidad nos haga cercanos a Jesús en el pesebre. Qué hermoso y qué grande nos resulta contemplar esta grandeza de Belén yen ella la pobreza, la sencillez de un Dios con nosotros, que recibe lo que le dan, sabiendo que viene a darla vida por los demás. Y quienes lo contemplaban pensaban que no tenía nada y lo tenía todo. |
¿Por qué este camino? Porque siendo Dios y hombre había que enseñarnos que para caminar con Él hay que pasar por Belén, por el pesebre, que es lo mismo que decir despojados de nosotros mismos, en una palabra "desprendidos de aquello que nos estorba o que quizás no nos hace falta". iQue belleza del Belén! Nos enseña, desde la sencillez, a estar con los brazos abiertos, cómo deben ser nuestras actitudes para acoger a los demás, sin prejuicios y sin egoísmos.
Cuánto nos enseña el Belén que cuando se toca la puerta, quienes podían dar el |
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mejor lugar o el mejor ejemplo nunca tienen sitio ni tiempo. Sin embargo, un establo sirvió de acogida. Cuánto nos enseña el Belén, cuando se puede hablar cómo empezar a ser discípulos y misioneros de Cristo y lo contemplo en esos dos primeros discípulos y misioneros: Maria y José, que con su sencillez y su entrega total no alejan su mirada, ni sus intereses son otros que los de estar al servicio de Jesús.
Cuánto más podemos seguir reflexionando en torno a este acontecimiento... Te invito a hacerlo y hacer del tiempo de Navidad un acontecimiento donde el mejor regalo que puedes dar a los demás es que éste año estuviste en Belén, a los pies del Señor, adorándolo como María, José y los pastores y que les llevaste lo mejor de ti.
Feliz Navidad.
Con mi Bendición,
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+ Carlos Enrique García Camader
Obispo de la Diócesis de Lurín |
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“A ese informe no se le puede dar importancia”
(Entrevista/Santiago García de la Rasilla) |
El obispo de Jaén niega que los misioneros de esa zona hayan azuzado la violencia durante el llamado “Baguazo”. Además, cuestiona el preinforme de la Comisión. |
El preinforme de la Comisión que investiga el “Baguazo” acusa a los misioneros de Jaén de apoyar acciones ilegales que terminaron en la muerte de policías...
Que lo demuestren. Eso es algo que no tiene ningún fundamento. Son acusaciones absolutamente absurdas y falsas. El mismo consejo aguaruna-huambisa lo ha dicho. Es una cosa totalmente gratuita que no sé de dónde la han sacado.
¿Cuál fue la relación que tenían los misioneros con la gente de la zona durante la protesta contra los decretos legislativos?
Yo soy obispo de Jaén, de todo Condorcanqui, y por tanto es mi gente... Yo conozco a muchos de los líderes y participé con Salomón Awananch en una conversación con el general Uribe. He estado con ellos... sí, sí... porque es mi gente. |
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¿Ustedes apoyaban la protesta de los indígenas contra los Decretos Legislativos...?
La causa de los indígenas es totalmente justa y eso no tiene discusión. Nuestra participación se dio porque, al ser nuestra gente, teníamos que ayudar en el sentido humanitario. Lo que hemos hecho en Jaén (y lo que se hizo en Bagua) fue ayudar con víveres y, después de los hechos del 5 de junio, apoyar en el hospital; cosas totalmente humanitarias de ayuda a quienes estaban sufriendo...
Según el documento, ustedes instigaron a la violencia...
Pero ese es un documento muy poco serio al que, en verdad, no le doy ninguna importancia. No aporta ninguna prueba. La metodología no es seria y un profesor de castellano le pondría cero a la redacción del documento.
Y el día mismo, el 5 de junio, ¿no alentaron a los indígenas a radicalizar su protesta? |
Por favor, si la noche anterior yo estuve junto al dirigente de toda la movilización hablando con el general Uribe, que estaba al mando del operativo policial, tratando de ayudar en el diálogo...
O sea, incluso usted estuvo mediando para buscar una solución pacífica al conflicto...?
Sí, sí, sí... el 4 de junio estuve personalmente en la estación número 7 conversando con el general Uribe, buscando una solución. Eso nadie lo puede negar. Hasta ese momento, no había ninguna orden de desalojo. La orden vino de Lima, a las 5 y media del día siguiente.
¿Y ese fue el detonante de la crisis del 5 de junio?
Los Apus tuvieron una reunión en la que me negué a participar y, según me contaron, decidieron retirarse, pero para ello necesitaban tiempo. Yo no he visto el documento y por ello no puedo dar fe, pero a mí me han dicho que hicieron un acta en la que se comprometían a retirarse. Entonces, les tomó por sorpresa que a las 5 y 30 viniera toda esa invasión. Porque no fue que los nativos emboscaran a la Policía. Eso es totalmente falso. La Policía entró a la Curva del Diablo, donde había gente que había pasado la noche ahí.
“No existe grabación sobre el mayor Bazán”
El preinforme de la Comisión habla también sobre una supuesta grabación que ustedes habrían editado para encubrir a los victimarios del mayor Bazán.
Ni el vicariato ni la gente que trabaja en medios de comunicación con nosotros ha hecho esa grabación. Yo ese DVD no lo he visto. Yo he conversado cinco o seis veces por lo menos con el papá y el hermano del mayor desaparecido y ninguna de esas veces me han hablado de ese DVD. Ellos han venido, además, a pedirme si puedo encontrar pistas en los indígenas...
¿Y no las han hallado?
No, no hay ninguna información. Por lo menos de mi parte, no. Ellos han recorrido todo el río, han ido al Cerro Colorado, a la parte de atrás de la Curva del Diablo y a todos los sitios en los que les dije podría estar el cuerpo del mayor, pero no... |
Entrevistó: Ana Núñez |
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La prevención: arma contra la violencia
Por Miguel Cabrejos V. OFM (*) |
La violencia social de un país no surge de la noche a la mañana, sino que se va forjando a través del tiempo. Ningún país se acuesta pacífico y amanece violento. Y lo que estamos viendo actualmente en Trujillo, el problema de las barras bravas en Lima, los levantamientos violentos en el interior, etc., no son más que manifestaciones de esta violencia social que se ha ido gestando a través de las últimas décadas, y que como sociedad no hemos sido capaces de ver, y menos aún de prevenir.
Tanto los problemas personales como los sociales que no son resueltos a tiempo, con los años se agravan y nos pasan luego la factura. La violencia que ahora nos asombra, nos indigna, y que ocupa los titulares de los medios, es la consecuencia de conflictos sociales no resueltos o mal resueltos. Pero lo que más indigna es la indolencia de la sociedad: nos acostumbramos al aumento de esta violencia y no tomamos al toro por las astas, y no hacemos las cosas que en verdad debemos hacer, aunque sean medidas impopulares. |
Debemos entender de una vez por todas que los problemas sociales y de convivencia de un país no se reducen al ámbito económico, sino que hay una serie de factores sociales que tienen que ir de la mano para que exista un verdadero “desarrollo humano integral”, tal como nos pide el Santo Padre en su última encíclica Caritas in veritate. Por un lado, debemos ver que los conflictos sociales no siempre se dan donde hay pobreza, sino sobre todo donde hay desigualdad. Por otro lado, en sociedades más igualitarias, cuanto más aumenta la economía más disminuye la delincuencia; pero en el Perú vemos exactamente lo contrario, ya que en los últimos años ha aumentado el PBI tanto |
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como la delincuencia, el número de presos en nuestras cárceles y el nivel de violencia de nuestra sociedad.
Ya que no fuimos capaces de ver este problema en años pasados, debemos de ser hidalgos en reconocerlo y tomar las medidas necesarias para acabar de manera integral con la violencia. Sin paz social no hay desarrollo posible; ni turismo, ni inversiones, ni bienestar. En el Perú, por ejemplo, no existe una verdadera “política criminal” que vea de manera integral estos temas. Se tratan estos problemas como compartimentos estancos, cada uno aisladamente desde su visión y actuación. Cualquier país que se precie de estar en camino al desarrollo tiene como una institución medular un Consejo Nacional de Política Criminal o una institución similar, que analice, proponga y dirija intersectorialmente la política criminal.
Por otro lado, se sabe muy bien que la policía en ninguna parte del mundo previene la delincuencia, sino, en el mejor de los casos, obstaculiza o encarece los delitos, pero no la delincuencia. Y lo que tenemos que hacer es precisamente prevención, algo que no se logra sólo con más policías en las calles, sino también con más escuelas para todos, con más hospitales, con más familias fuertes, con una TV sana y con autoridades que den el ejemplo.
Económicamente la prevención también es rentable, ya que lo que ahora invirtamos en ella, mañana será ahorrado en represión y control social. Si no, veamos la realidad de nuestros penales. Según los especialistas, cada dos años aproximadamente se renueva la mitad de los presos de nuestras cárceles; es decir que, en un par de años, unos 23.000 presos que ahora hacinan nuestros penales estarán en las calles. Y la pregunta es: ¿qué hemos hecho en nuestras cárceles para readaptar socialmente a esos internos? Es ingenuo pensar que son verdaderos centros de readaptación social, cuando todos sabemos que tal como están hoy no son más que focos de acentuación de conductas delictivas. No podemos pensar en seguridad ciudadana sin tomar en cuenta seriamente la realidad de nuestros penales, ahora “escuelas del crimen”.
Finalmente, la prevención social es a largo plazo, por eso es que los gobiernos no la priorizan. Es un trabajo silencioso pero necesario que involucra a todas las instancias e instituciones sociales.
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| (*)Arzobispo de Trujillo y presidente de la Conferencia Episcopal. |
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