Cual novia emocionada en el día de su boda, estaba María del Ángel Alata Chuclla horas antes de ser consagrada a la Orden de las Vírgenes Consagradas, el sábado 24 de abril en la Parroquia Cristo Resucitado en VES. Su traje era blanco como el de una novia, pero como una novia precavida, la que está lista con su lámpara y su botella de aceite, preparada para mantener la llama encendida del amor.
Alrededor, los agentes pastorales, como hormiguitas, iban y venían haciendo los últimos arreglos para la ceremonia y agasajo. Se notaba también la felicidad en sus rostros. Era una fiesta aquí en la tierra como en el cielo. El templo estaba lleno de flores blancas tanto en el altar como en los pasillos. El auditorio estaba listo para compartir en comunidad, luego de la ceremonia. Algunos laicos traían bocaditos, otros gaseosas, algunos acomodaban el equipo de sonido, algunas veían que todo esté en orden para la liturgia…
María del Ángel, quien cerca de seis años ha sido agente pastoral en esta parroquia – ¡será por eso que le tienen tanto aprecio!- nos comentó que la "Orden de las |
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Vírgenes" es un grupo de mujeres consagradas que sienten el llamado del Señor, pero sin pertenecer a una congregación u orden religiosa. Ellas dependen directamente del obispo de la diócesis. La figura o práctica, si bien existía desde los inicios del cristianismo, se perdió y fue restaurada por el Concilio Vaticano II y está contemplada por el Código de Derecho Canónico de 1983. Aquí en la Diócesis de Lurín, ya son tres integrantes y muy pronto vendrá la cuarta, en junio. |
“¿Y cómo te animaste a seguir tu vocación?” Ella nos cuenta que fue todo un proceso. Empezó con su retiro de Confirmación. Allí sintió y le impresionó el amor y misericordia de Dios. Después de eso buscó más a Dios y a Cristo. Se preparó para ser catequista y luego profesora de religión. En la parroquia Cristo Resucitado ha sido animadora de Infancia Misionera y hasta la actualidad catequista de jóvenes y adultos.
Mientras tanto iban llegando los invitados. Puntuales estaban los encargados de la formación espiritual y seguimiento de las integrantes de la orden, el padre José Zarco, párroco de la Inmaculada Concepción y José Manuel Alonso, rector del seminario San José. Allí también estaban, Dios mediante, nuestros futuros sacerdotes: los seminaristas. El templo estaba lleno. La gente de la parroquia venía a observar la consagración.
Acudió también a presidir por primera vez este tipo de ceremonia Monseñor Carlos García, obispo de la Diócesis de Lurín. Él dirigió la celebración y comentó que “también hay laicos que dicen sí al Señor; esta consagración les invita a renunciar al matrimonio y ser una novia que ha elegido al Señor”.
Durante la celebración monseñor recalcó que también estábamos celebrando el Día Mundial de las Vocaciones e invitó a rezar para que existan más vocaciones en nuestra diócesis y en el mundo. Nos animó también a mantener la luz encendida, como la novia precavida (Mt 25,1) y que ese aceite, que mantendrá encendida la llama del amor, es Cristo y por ello la importancia del anuncio kerigmático en nuestra diócesis.
La gente estaba muy atenta a sus palabras y yo recordaba las palabras de María del Ángel minutos antes de ingresar al templo “Busquen a Dios a pesar de todos los problemas que tengan, pues en él encontrarán la paz y mucha misericordia”
¡Muchas felicidades! |