¡Y sigue mejorando! |
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Hace un año por estas fechas alguien dijo que si cuando fuéramos al cielo no había Festival de la Comunión la diócesis de Lurín-Lima Sur pondríamos nuestra cuota de creatividad y lo organizaríamos. Y no le faltaba razón. Ya vamos por el cuarto y me sospecho que en la evaluación a nadie se le va a ocurrir decir que mejor paramos ahí no más, que vamos a descansar un poco y a ver al año siguiente… ¡Seguro que no! Si el número de participantes es un indicador válido creo que este año nos pasamos. Claro, que el lugar es tan inmenso que aún nos podemos permitir el lujo de repetir en él y tratar de llenarlo hasta la bandera. |
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Hace un año por estas fechas alguien dijo que si cuando fuéramos al cielo no había Festival de la Comunión la diócesis de Lurín-Lima Sur pondríamos nuestra cuota de creatividad y lo organizaríamos. Y no le faltaba razón. Ya vamos por el cuarto y me sospecho que en la evaluación a nadie se le va a ocurrir decir que mejor paramos ahí no más, que vamos a descansar un poco y a ver al año siguiente… ¡Seguro que no! Si el número de participantes es un indicador válido creo que este año nos pasamos. Claro, que el lugar es tan inmenso que aún nos podemos permitir el lujo de repetir en él y tratar de llenarlo hasta la bandera. ¿Por qué comencé por la comida? Tal vez |
porque fui casi sin desayunar y comencé temprano… O porque uno de los espacios mejores para la comunión es la mesa (lean, lean despacio el evangelio y me dirán). Daba gusto ver a familias enteras saboreando la comida al lado de “vecinos” de parroquias del otro extremo de la diócesis. Por supuesto que los organizadores del show artístico también seleccionaron bastante y se notó: hubo para grandes y chicos, jóvenes y maduritos, modernos y nostálgicos de la tierra… Y ahí sí, hay que darles su alta nota a los jóvenes que se esforzaron por |
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mostrar talento y voluntad cuando de actuar o bailar se trata, incluidos los seminaristas... Mejoró también la sección juegos -en variedad y en número- y algunos disfrutamos viendo disfrutar a los “enanos”. Claro que se trataba de pasadas rápidas pues la tómbola y la rifa eran mucho más tentadoras (la cola de la tómbola lo decía todo y muchos/as debieron frustrarse cuando se colocó el cartel: “Se agotaron los premios, cerrada hasta el próximo año”). |
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Y muchas Comisiones Diocesanas aprovecharon para dar a conocer su trabajo, para crear conciencia, para informar y formar (o educar). Sus quioscos o puestos de exhibición dieron un buen aporte sobre todo para personas que desconocen mucho de su trabajo pero también sirvieron como lugar de encuentro de viejos conocidos. Siempre había alguito que llevar para casa… |
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¿Qué quien fue el que más disfrutó? Ya lo saben… quien se sentó a descansar y relajarse, riendo feliz en el “juego de sala”, el premio mayor… Sí, acertaste, monseñor Carlos. Y no sólo en la homilía (¡también!) sino paseando por todos lados, probando sazones, saludando y conversando con todo el mundo, bendiciendo niños (cuchucientos, creo). ¿Cansado? Por supuesto, pero nadie le |
podrá quitar lo gozado con toda la diócesis reunida en la Ciudad de los Niños, S. Juan de Miraflores, este domingo 11 de abril desde la mañana hasta de noche. Merecida anticipación de acción de gracias la misa de la mañana. De muchas formas se hace comunión entre nosotros, es cierto, pero este Festival se lleva la palma. ¡Nos vemos el próximo año y no se justifican las inasistencias! Vayan reservando la fecha y, grandes y chicos, guardando sus propinas en el chanchito… |
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José Mª Rojo |
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