Monseñor de “poncho y sombrero”

 

Se cumplió un mes del viaje de Monseñor José Dammert Bellido a la casa del Padre. Por ello, el 10 de octubre del 2008, a las 7 de la noche, en el Colegio La Recoleta en La Molina, se realizó la celebración Eucarística presidida por monseñor Pedro Ricardo Barreto, Arzobispo de Huancayo y concelebrada por un grupo de sacerdotes, entre los cuales estuvimos miembros de la diócesis de Cajamarca.

La señora Laura Dammert, hermana de Don Pepe, estuvo delante de la familia. Con ellos un nutrido grupo de fieles, entre laicos y laicas, religiosas y sacerdotes. En la celebración, el Padre Gastón Garatea hizo una semblanza tiernamente familiar del perfil evangélico y profético de uno de los obispos más importantes con que la Iglesia desarrolló su misión en el Perú a lo largo del siglo XX, particularmente entre los más olvidados de nuestra sociedad.

El Padre Carlos Castillo animó la liturgia y los cantos, e hizo orar incluso con una plegaria a la Madre del Señor, muy amada por la familia de Don Pepe.

Al final, monseñor Pedro Barreto confesó emocionado, su profundo aprecio y admiración por el obispo de “poncho y sombrero”, así como expresó su decisión de continuar sus huellas de pastor comprometido, en el marco de las orientaciones de nuestra Iglesia en América Latina, puestas al día con la reciente Conferencia de Aparecida (2007).

No te decimos “Adiós”, querido Monseñor, porque te queremos presente. Y porque sabemos que ahora, desde donde te encuentras, vas a trabajar aún más, al lado de tu Iglesia, aquella por la que Juan XXIII vivió y anheló intensamente, encargándole a su grey universal, se transforme y llegue a ser la Iglesia de los Pobres.

Juan Alberto Osorio Torres

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