TERCER MIÉRCOLES: CITA DEL CLERO DE LURÍN

 

Nadie tiene excusa, la fecha es invariable, la hora también. Lo que cambia es el lugar: rotando para probar la delicadeza de los anfitriones y, de paso, la sazón y creatividad en los bocaditos del refrigerio. Los sacerdotes de Lurín-Lima Sur saben que su pastor los convoca: trabajo y comunión son las claves de un presbiterio que quiere avanzar unido, que quiere sacar adelante el Plan Pastoral Diocesano que han ido asumiendo paso a paso.

No separadamente de los laicos, de las comunidades, no. Por eso hoy, miércoles 21, el plato fuerte de la reunión fue la evaluación del Festival de la Comunión, cita anual de toda la diócesis desde hace cuatro años y que cada uno supera al anterior. Así lo expresaron la mayoría de los presentes reconociendo el gran esfuerzo de los organizadores y la participación de la gente.

Fue el P. Cristóbal Mejía, del equipo organizador, quien encarriló el tema al

agradecer a todas las comunidades parroquiales unidas a sus sacerdotes, comunidades religiosas, miembros de las comisiones pastorales y todas las instituciones de esta querida diócesis por creer  en esta fiesta de comunión, de compartir y salir de sí mismos. Comunión y compartir, continuó, porque es un espacio donde el Pastor conoce por su nombre a su grey, es decir, a su pueblo. Salir de sí, porque es un ponernos en movimiento, es reencontrarnos, saludarnos, los agentes pastorales de las distintas  comunidades. Más aún, concluyó el P. Cristóbal que no solo la comunión sino que también en este  acontecimiento de comunión se plasma uno de los ejes del Plan Pastoral Diocesano: la opción preferencial por los pobres, porque los pobres dan todo lo que tienen con creatividad, alegría y cariño.  Lo dan hasta el final, sin mezquinar, ni medir tiempo, sino con generosidad; porque creen en esta Iglesia y creen en la comunión.  

Difícilmente podía expresarse en pocas frases lo que sentíamos fue el festival para todos. El resto fue acentuar aspectos, tratar de mejorar algunas cosas, proponer ciertos cambios… pero a nadie se le pasó por la mente el decir “hasta acá no más”.  Y, eso sí, el otro indicador del éxito estaba en lo que no eran fríos números: eran más de 90.000 soles netos que sobrepasaron las expectativas y que hablan por sí mismos de la generosidad y el trabajo de nuestras comunidades.

Con todo esto y unas cuantas imágenes –hilvanadas de prisa por la Comisión de Comunicación en un videíto- que nos hicieron revivir los distintos momentos de aquel día, nos fuimos a dejarnos agasajar por los PP Vicentinos de la parroquia El Corpus Christi en S. J. de Miraflores, ya que era su turno hoy.
La segunda parte ya la dedicamos a informes y noticias, algunas muy gratas como la adquisición de un terreno para construir nuestro seminario en Rinconada, distrito de Lurín. Esta vez la reunión terminó con tarea para casa incluida: una breve encuesta sobre personas discapacitadas preparando el terreno para dar respuestas apropiadas y mostrar, una vez más, la cara samaritana de nuestra diócesis, la opción por los pobres, los marginados, los excluidos.

 José Mª Rojo G.

 

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