LANZAMIENTO DE LA CAMPAŅA COMPARTIR 2010

 

Temprano, como la vida misma, a las 7.30 de la mañana del jueves 13 de Mayo, estábamos convocados los comunicadores para el lanzamiento de la Campaña Compartir 2010 que tiene como tema eje: “Cuidemos la vida, ahora y siempre”. Y allí estaba, puntual como el “dios inti”, monseñor Lino Panizza, secretario general de la Conferencia Episcopal Peruana y Presidente de la Campaña Compartir. También la secretaria ejecutiva de la Campaña, señora Lucila  Carvajal, el doctor Roberto Tarazona, representando a Cáritas del Perú, el economista Humberto Ortiz, secretario ejecutivo de la Comisión de Acción Social de la Conferencia Episcopal(CEAS), la señora María Torres de la ONDEC y otros invitados/as.

Se trataba de hacer conocer el inicio oficial de esta campaña que anualmente, desde 1990, lleva a cabo la iglesia del Perú a favor de algún sector desfavorecido de la sociedad o defendiendo una causa concreta enraizada en los valores del evangelio. Y así se resaltó –ante las preguntas de los periodistas- que es misión de la iglesia defender –ahora y siempre- la vida humana en todas sus etapas como lo recoge también el bello afiche motivador de la Campaña. No es algo

casual o coyuntural, sino permanente, afirmó monseñor Panizza: “Donde no se valora la vida, en una sociedad de muerte, se quiere hacer una ola para crear conciencia... Muchas veces se pierde la vida de cualquier forma... hay una pérdida de valores que se quieren recuperar... porque Dios nos entrega la vida como una responsabilidad”.
A su turno el señor Humberto Ortiz remarcó que hacía un “llamado a los medios a ejercer su labor de diakonía –de servicio-, como trata de hacerlo CEAS, incluyendo el cuidado de la Creación”. Y monseñor Lino P. lo completó diciendo: “Confiamos en los periodistas para sensibilizar a los propios medios y a las instituciones con esta causa de la defensa de la vida en todas sus etapas”.
Difícilmente pudo elegirse un lugar más simbólico para lanzar la campaña que el Hogar Reina de la Paz, en la Avenida Los Quechuas, Santa Anita, dirigido por las Hnas. Del Buen Pastor. En él están recogidas 18 madres adolescentes, entre 12 y 17 años, que han tenido el coraje de tener a sus hijos/as contra todo y contra todos y cuyos testimonios nos dejaron atónitos:

-“Estoy viviendo un sueño aumentado: ya no solo para mi sino para mi hija. Quiero estudiar y puedo; con una hija sí se puede, ella es mi apoyo” (Gladis Castilla)
-‘Con un hijo vas a poder todo: ese hijo o hija te va a agradecer toda la vida’, alguien le dijo a Jessica Quispe. Y ahora ella nos reafirmó con su fuerza adolescente: ¡Voy a luchar!”.
-Ahora con 15 años, Gaby Cecilia Cigueñas se enteró que estaba embarazada cuando tenía ya 5 meses. “Nunca tuve el afecto de mis padres, mi madre trabajaba y mi padre no se preocupaba de mi y yo, viviendo con mis cuatro hermanos, me sentía sola... Y todos, en lugar de darme aliento, me decían las peores cosas. Al comienzo yo

no quería a mi hija, ahora la adoro, para mi es mi motor... Todas hemos tenido algo ahí que nos ha hecho daño. Yo sé que puedo, yo sé que voy a salir adelante... para mi, mi hija no es un tropiezo, es mi motor”.

Créanme, se podía escuchar hasta el vuelo de una mosca; un silencio reverencial nos sobrecogía a hombres y mujeres maduros ante la valentía y el coraje de unas adolescentes (¿niñas?) que tuvieron que dejar las muñecas para afrontar el ser madres con todas las consecuencias.
Visitamos los bebés.  Estaban en su “Jardín de Infancia” porque sus madres tienen que ir a estudiar (secundaria o carreras técnicas) y pudimos admirar a los enanos cómo aprendían a ser sociables, a compartir con sus “primos y primas”. Uno se preguntaba: en un lugar con tanto cariño y generosidad ¿no será


que esos niños y niñas se críen tal vez con menos traumas que la mayoría de los que crecen en sus propias casas? Es posible.Estaba sacando una foto a los enanos desde fuera, por la ventana, y nunca olvidaré los ojos y las palabras de una adolescente detrás mío: “señorita, mueva a la niña, que no sale” Era la mamá que estaba espiando mi cámara, también desde fuera: “es mi hija”, me dijo sonriendo con ternura.

La conclusión es clara: tenemos que defender la vida ahora y siempre y en todas sus etapas. Tenemos todos los peruanos un reto –y los cristianos una obligación evangélica-: construir una sociedad justa y solidaria donde la vida humana adquiera su verdadero valor y donde no haya otro objetivo más importante que cuidarla y protegerla, donde todos y todas tengan la oportunidad de desarrollarse plenamente como personas humanas.  Ojala esta campaña nos concientice a todos y mueva nuestros corazones y nuestros bolsillos.

COLECTA PÚBLICA:  Viernes, 20 de Agosto
COLECTA EN LAS PARROQUIAS: domingo, 22 de Agosto

José Mª Rojo G.

 

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