VILLA EL SALVADOR = CRISTO EL SALVADOR

 

Nuestra parroquia cumple 39 años, también el pueblo de Villa el Salvador; por eso decir, VES  es decir, Cristo el Salvador. No hay separación, ni paralelismo, sino una fusión perfecta.
¿Por qué? Cristo el Salvador es “Dios con nosotros”, Dios que se hizo cercano y esto fue real, porque se plasmó en la presencia de la Iglesia a través de su pastor, en ese entonces, obispo auxiliar de Lima Mons. Luis Bambarén, designado como obispo de los Pueblos Jóvenes.
Monseñor Bambarén estuvo al lado de los pobladores desde que se inició la invasión en Pamplona Alta. Mencionar su nombre entre los primeros pobladores que plantaron sus esteras  en estos arenales es como atizar una fogata, los rostros llenos de surcos por los años se resplandecen.

La Iglesia  de ese entonces vivía bajo el espíritu de “saber escuchar” y “saber estar” y esto fue vital en este pueblo naciente.
El espacio para escuchar sus  necesidades y anhelos, sus ilusiones y sueños como el acompañamiento el momento… Clave fueron las Asambleas,  que se hacían en las noches con mecheros y duraban hasta las 12 de la noche y otras se prolongaban hasta las 4 de la mañana del día siguiente.

Así se fue gestando, organizando VES y la tarea evangelizadora de la Iglesia con una sola parroquia -Cristo el Salvador- y sus capillas en los sectores 2, 3, 4, 6, 7, 9 incluido Tablada de Lurín. Como fruto  de esta tarea evangelizadora es la catequesis familiar, pastoral familiar, la pastoral juvenil y la formación teológica  para laicos en cada verano. Estos servicios de formación han favorecido para ser una Iglesia viva, dinámica y pujante.

A esta vitalidad de la Iglesia favoreció la visita de su Santidad Juan Pablo II (1985), quien nos retó con la frase lapidaria “hambre de Dios sí, hambre de pan no”, que no nos olvidemos de compartir el pan con nuestros hermanos(as) más necesitados, los pobres. Fue también un milagro la visita a nuestra parroquia del Cardenal Ratzinger (1986), el actual Papa Benedicto XVI, quien después de su visita a una mamá enferma junto con el

padre José Walijewski, salió impactado y dijo: “ahora se fortalece mi fe a partir de los pobres”.
Los retos y desafíos de  la vida, en la década de los 80, la violencia que se vivía con sus bombazos y apagones no acobardó ni asustó a las comunidades  cristianas que seguían con sus programas; la Catequesis Familiar seguía haciendo sus reuniones en las noches con velas. Al contrario fueron momentos ricos para afianzar la fe.

Al llegar los 90 viene el fujishock; tampoco fue para quedarse de brazos cruzados. Como la población tiene experiencia de organización,  de inmediato se puso manos a la obra y a organizar las ollas comunes  a través de las mujeres organizadas y fue una respuesta al problema del hambre. Y la salud desatendida por el gobierno se enfrentó con la implementación  de la pastoral de la salud a través de centros y los botiquines parroquiales que hasta ahora siguen brindando un servicio a nuestros hermanos más pobres.

Hasta el año 94  la parroquia Cristo el Salvador era una sola en todo VES. A partir  de entonces, nacen  nuevas  parroquias en los sectores 2, 3, 4, 6. Sin embargo, se mantiene la comunión y cuando nace la nueva Diócesis de Lurín (1996), fue rápido entrar en sintonía. Gracias a Dios  que nos han tocado, el 1er. Obispo Mons. José Ramón, como el  actual  Mons. Carlos García quienes “saben escuchar” y “saben estar”. Asimismo  gracias a las religiosas, laicos, parejas guías, catequistas que siguen empeñados en evangelizar y anunciar a el Reino de Dios.  

P. Cristóbal Mejía,
párroco

 

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