A 19 AŅOS DE LA MUERTE DE UN SANTO

 

Familiares y amigos de Mons. German Schmitz participaron en una misa recordando el 19 aniversario de su muerte. Fue en la catedral de Lurín, donde reposan sus restos mortales, el sábado 28 del presente mes

La presídió el  P. Dietrich Dulberg párroco de la parroquia S. Felipe Apóstol de la que fuera párroco mons. Schmitz desde 1966 hasta ser nombrado obispo auxiliar de Lima el 29 de agosto de 1970. 

Desde su nombramiento -y durante dos décadas- fue el alma de la iglesia de Lima Sur

+ compartiendo muy de cerca con los agentes pastorales y organizando el trabajo  pastoral
+ recorriendo todos los PP. JJ. e interesándose por la situación de su gente
+ sentándose como uno más y escuchando en las reuniones de Catequesis Familiar, muchas veces a la luz de las velas o el petromax.


Todos lo recuerdan como un pastor cercano, dialogante y sensible a las necesidades de los más pobres y marginados. También profundo en sus reflexiones.

En Febrero de 1985 llega, por primera vez, al Perú Juan Pablo II y tiene, entre muchas otras actividades, aquel multitudinario encuentro en los arenales de Villa El Salvador con los moradores de Lima Sur. Le impacta de forma especial la doble realidad de nuestra actual diócesis: la pobreza material y la riqueza en la fe. “Que el hambre de Dios crezca y el hambre de pan desaparezca”, “Hambre de Dios SI, hambre de pan NO”, vino a ser su grito saliéndose del libreto.

Al año siguiente, julio de 1986, el entonces Cardenal Ratzinger –hoy Benedicto XVI- llegó a Perú en un contexto de preocupación seria por la Teología de la Liberación. Es monseñor Smichtz quien anima al cardenal a que visite Lima Sur y pone una persona para que le acompañe todo el tiempo, viajando en transporte público. Conoce la realidad de Villa El Salvador y otros lugares, también las comunidades cristianas; visita familias, almuerza con Agentes Pastorales y queda marcado por lo mismo que Juan Pablo II: la pobreza, la fe y el compromiso cristiano de los pobres.

El primer párroco de VES, el polaco José Walijewski, nos transmitió el comentario del actual papa: “Mire padre, ¿sabe una cosa? Mi fe se ha enriquecido al ver de tan cerca la pobreza en Villa El Salvador”.

Monseñor Schmitz tuvo el gran acierto de hacerle ver al actual papa que una cosa son las discusiones de los teólogos y otra la vida sencilla y el compromiso de los más pobres viviendo en sus comunidades eclesiales de base.

Hoy se le sigue recordando a monseñor como el gran evangelizador de Lima sur, discípulo y misionero del maestro Jesús de Nazareth. Y se le recuerda igualmente

como un hombre de oración y como el impulsor de la Pastoral Social. Precisamente, recogiendo esto último, el auditorio de la Pastoral Social de nuestra diócesis lleva el nombre de monseñor German Schmitz.

Nos preparamos para celebrar el próximo año los 20 de su muerte. Que su ejemplo anime la fe y el compromiso de pastores, agentes pastorales y pueblo fiel de nuestra iglesia de Lima Sur y de todo el Perú.

José Mª Rojo G.


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