MALLORCA MISIONERA EN LURIN

 

Cientos de abrazos de niños jóvenes y adultos del pueblo de Pachacamac especialmente de los laicos de la parroquia “Santísimo Salvador” despidieron al Monseñor Jesús Murgui Soriano, Obispo de la Diócesis de Mallorca, diócesis de donde provienen los párrocos de esta parroquia, Antonio Bonnet y Antonio Mateu Brunet. La calurosa y amena despedida fue el 11 de agosto en el salón parroquial del lugar.
Monseñor Murgui llegó a nuestro país en visita pastoral, la última semana del mes de julio y recorrió los lugares donde se encuentran los 47 mallorquines que vienen haciendo misiones. El obispo llego acompañado del Vicario General de la Diócesis mallorqués, el sacerdote Lluc Riera Coll, y otros misioneros de la ciudad española. Cuatro de ellos se quedarán por unos días más en la parroquia de Pachacamac.

El miércoles 10 de agosto se reunió con el presbiterio de la Diócesis de Lurín, donde contó su recorrido de dos semanas visitando a los 47 mallorquinos que trabajan en el Perú. En su agradable conversación con los sacerdotes destacó el hambre explícita de Dios que tiene nuestra gente peruana, que con menos bienes y más necesidades conserva la ilusión y las ganas de superarse, son su sonrisa, sencillez y cariño; valores que antes tenía y ya no tiene España.
El Monseñor abogó "por una iglesia que gane en identidad, se adapte al mundo cambiante y no repita lo mismo que hacía en 1960 ó 1980, como algunos sacerdotes, incluso jóvenes, desubicados y  que no evolucionan, con un nuevo pelagianismo, como si la salvación dependiera de uno. Una iglesia que dé sentido a la vida, al dolor,  a la muerte y a la sexualidad; que sea una madre cariñosa, clara y valiente. Una iglesia que presente al Señor Jesús como única esperanza y solución ante un mundo que renuncia al futuro con su materialismo y sobre todo laicos, pues tienen su lugar y vocación".

El obispo Español expreso también que “los sacerdotes no deben hacerlo todo, él  puede ser cabeza de la comunidad; ¡pero no sus brazos ni sus pies!  No basta atender las necesidades materiales, sino que tenemos que educar a las futuras generaciones, que no envejezcan espiritualmente. Creemos en el Señor, en una iglesia que siempre debe reformarse” acoto.
Casi al final de la reunión, monseñor Murgui firmo el convenio de colaboración entre las dos diócesis.
Cabe saber que el obispo español tuvo diferentes actividades en el distrito de Pachacamac, El 29 de julio presidio la misa donde se celebró el sacramento de la confirmación  a 97 jóvenes del distrito rural. El viernes 6 de agosto concelebró con monseñor Carlos García la misa de la Transfiguración del Señor. El 8 de agosto participo en la celebración de la fiesta del Santísimo Salvador, fiesta central de la parroquia.

El obispo también celebro misas en diferentes centro poblados del distrito, en algunos lugares se tuvo que ambientar parques para celebrar la misa, la participación de la población fue total.
La misa del 11 de agosto, el cual fue la última del monseñor en la única parroquia rural de la diócesis, agradeció la atención y que se va fortificado por todo lo que ha visto y vivido, laicos religiosas y sacerdotes  comprometidos con el mensaje. El obispo se fue pero como los laicos le cantaron, a ritmo de cajón y guitarra, con baile incluido,  este no es el adiós sino un hasta luego. Pachacamac y la diócesis de Lurín Lima Sur no perderá la esperanza de volverlo ver monseñor Jesús Murgui.

 

Jorge López/Ángel Ramos

 

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