“Si elegimos a nuestros gobernantes es para que nos gobiernen buscando el bien común de todos” COMENTARIO AL MENSAJE DEL CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA

 

El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Mons. M. Cabrejos,  destaca varios puntos por lo que está sucediendo en nuestro país, sobre todo en la Amazonía y quiero resaltar mi comentario a partir de:

“La presencia de la Iglesia en la Amazonía es de siglos…
<<Por eso, como profetas de la vida  insistimos que no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de la vida…>>

La presencia de la Iglesia en la Amazonía enraizada e inculturada, por eso, está llamada a levantar su voz profética frente a los atropellos, maltratos y postergaciones  que vienen sufriendo nuestros hermanos y hermanas de la Amazonía.

Jesucristo sacó la cara por el hombre y la mujer maltratada  y no se amarró al legalismo del sábado, “El sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mc 2, 27).

Por eso como “profetas de la vida” no podemos ser indiferentes, hacer acto

de omisión;  sino  en coherencia con el Maestro sacar cara por el hombre y la mujer de la Amazonía a fin de que tengan vida y vida plena.

Si elegimos a nuestros gobernantes es para que nos gobiernen buscando el bien común de todos.  Sin embargo crean leyes entre gallo y medianoche para entregar hectáreas de tierras y bosques en bandeja a  “grupos económicos que arrasan” con todo. Por eso, como profetas coherentes estamos llamados a ser voz de los sin voz.

El papel del Estado es educar y cuidar la salud de todo peruano(a).  Sin embargo la Iglesia suple en lugares donde no llega el Estado educando y cuidando la salud, fiel al Maestro que “no vino a ser servido, sino a servir” (Mt 20, 28) sobre todo al más pobre. El misionero(a) es lo que hace, educar para que el hombre y al mujer de la Amazonía y del Ande no sea tratado como ciudadano de segunda categoría.
Por tanto, la Iglesia en la voz de sus pastores quiere seguir siendo voz profética, “de gritar, arriesgar, luchar, edificar y plantar” (Jr 1,10)    -

P. Cristóbal Mejía

 

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