DE LUTO CON LA IGLESIA DEL PERÚ |
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En la madrugada del miércoles diez, después de una larga enfermedad, se nos fue al encuentro del Padre, monseñor JOSÉ DAMMERT BELLIDO, obispo emérito de Cajamarca y ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (1990-1992). Tenía 91 años y se fue arrugando como las pasas hasta que el Señor lo llevó con El. Tenía en su haber tres fracturas de fémur y, en los últimos tiempos, varias intervenciones quirúrgicas; la última, la amputación de una pierna, hace muy pocos días. Fue uno de los primeros obispos auxiliares de Lima en tiempos del cardenal Landázuri Ricketts -de 1958 a 1962- y luego estuvo 30 años en Cajamarca -de 1962 a 1992- sede para la que le nombró el buen papa Juan XXIII y a la que se dedicó en cuerpo y alma. Allí lo conocí y gocé de su agradable y chispeante conversación a fines de los 70. |
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No es fácil encontrar una persona que destaque en el campo intelectual y académico y a la vez sea un pastor sumamente cercano y sencillo. Ese doble mérito nadie se lo podrá discutir a “Pepe Dammert” –como le llamaban sus amigos-. Por un lado, desde muy joven fue un brillante profesor de Derecho en la Pontificia Universidad Católica. Posteriormente como historiador, sobre todo de la historia de Cajamarca y de la evolución del clero en el Perú. |
Por otro lado, su compromiso con los campesinos, cuyos derechos y dignidad defendió contra tirios y troyanos, le valieron el título de “pastor de una iglesia con poncho y sombrero”. Recojo tres breves testimonios: -“Tenaz obispo caracterizado por la claridad de su palabra, coherencia en su actuar y prolífico escribir… Su temprana militancia en la juventud de la Acción Católica y luego la cercanía a los movimientos de apostolado especializado –estudiantil o laboral– lo han hecho siempre un pastor cercano al mundo del laicado. Pero lo más relevante de Monseñor Dammert se expresa en ese afán de austeridad y sencillez del discípulo que busca imitar el modo de vivir de su Maestro en el espíritu de Nazareth, siguiendo al Jesús carpintero y poblador. |
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La opción por el pobre significó la expresión de esta constante preocupación”. Pablo Espinosa, profesor de la Universidad Católica. -Y nuestro obispo de Lurín Lima Sur, Monseñor Carlos García, al hacer memoria de él ante nosotros los sacerdotes, comunicándonos su muerte, dijo que “había tenido la suerte de gozar de su calidez humana y su profunda espiritualidad” cuando, ya jubilado, les visitaba en la Casa del Clero. |
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Monseñor José Dammert, descanse en paz e interceda por nuestra iglesia del Perú para que siempre sea fiel a Dios y a nuestro pueblo pobre y sencillo. |
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José Mª Rojo G. |
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